El mago de Wartsville

Hace dos años, la clase de segundo grado en Lafayette Elementary en West Seattle, Estados Unidos, decidió que quería hacer algo sobre la basura en la calle. Esto se convirtió en un proyecto con dos fases. La primera fase consistió en la recolección de basura en el barrio. Los niños disfrutaron estar al aire libre, corriendo detrás de cada pedacito de basura que podían encontrar. Su entusiasmo se elevó cuando un niño, Ceferino, encontró un billete de cinco dólres en los arbustos. Rápidamente se corrió la voz entre los equipos diciendo que había “ORO” ahí afuera.

Mientras caminábamos por la vereda, los dueños de varios negocios salieron muy preocupados a preguntar qué estábamos haciendo. Cuando los chicos gritaron que estaban recogiendo basura las caras se transformaron en sonrisas y los comerciantes agradecieron a los niños.

Pronto nos acercamos a la escuela secundaria vecina que ya había sido determinada como el lugar con más basura de todos. Los niños recogieron mucha basura, especialmente de los arbustos alrededor de la escuela.De hecho, la basura en la escuela secundaria era tanta que dio lugar a la segunda fase del proyecto: escribir e interpretar una obra sobre la basura, basada en el libro "El mago de Wartsville". La trama es sobre un mago al cual la madre naturaleza le da un poder especial para hacer que la basura se adhiera a las personas que la arrojan, simplemente apuntándoles con el dedo.

Ocho chicos escribieron el guión. La escritura fue bien, con mucho aporte, ¡a veces todos a la vez! Susan, la docente de los niños, los ayudó a terminar el trabajo. La obra tuvo papeles para casi todos en la clase, incluidos un narrador, el mago, el alguacil, el Dr. Splint, una dama que tira basura al piso y luego tiene una bolsa de basura pegada a su trasero, el club gourmet de motocicletas y el equipo de fútbol de adultos mayores. Ambos grupos hacen picnics y grandes líos. Todos los estudiantes que no tuvieron papeles ayudaron a construir la utilería y colaboraron con los ensayos y la puesta en escena.

Los niños actuaron la obra dos veces, una para su propia escuela y sus padres, y otra para la escuela secundaria. Alrededor de cincuenta estudiantes de secundaria fueron a la cafetería de la escuela primaria, que funciona también como teatro. Todos se sentaron en el suelo y vieron la obra, que termina con todo el elenco gritando: "Será mejor que cuides lo que tiras al piso porque ¡podría volver y quedarte pegado!

La actuación estuvo seguida por una sesión de preguntas y respuestas. Varios estudiantes de secundaria preguntaron por qué los niños eligieron el tema de la recolección de la basura como el tema para su obra y qué aprendieron de su experiencia. Los alumnos de segundo grado respondieron, sin pensarlo dos veces, que se les ocurrió la idea de la obra después de haber encontrado un montón de basura fuera de la escuela secundaria. Lo que aprendieron fue que los adolescentes... ¡eran los que más ensuciaban!

Hubo risas de los docentos, adultos y alumnos de segundo grado y un silencio vergonzoso por parte de los adolescentes. El proyecto había cumplido con su objetivo: la toma de conciencia era el 90% de la resolución del problema.